jueves, 23 de junio de 2011

A mi esposa



Paráfrasis del Soneto XLV de Pablo Neruda

No estés lejos de mí ni un solo día
Porque entonces pensaré, en esas horas,
Haber confundido desde siempre el sueño y la realidad,
Y la poca existencia feliz que tuve,
Entonces no habrá sido más que la ficción de un desesperado
Que hilvanó sus miedos en la fina imagen de un amor inventado.
No estés lejos de mí ni un día
Porque entonces en ese día
Mi mundo no habrá sido más que un alegre espejismo.

No estés lejos de mí ni una sola hora,
Porque entonces en esos minutos de tu ausencia
También se ausentaran en mí las esperanzas de encontrarme
Si te alejas te llevas mi ser, a donde vayas irá lo que soy,
Y mientras tanto quedará apenas el vacio de mi lógica sin formas,
El imperio de mis emociones ingeniosas,
Y los escombros gélidos y pesados de lo que nunca existió.

No estés lejos de mí ni un minuto,
Porque entonces en ese minuto la distancia de mi felicidad será tan lejana
Que acabaré buscándote en cada cosa,
Que hare ficciones de ti en cada espacio,
Que dibujaré tu lejanía como una falsa intimidad
Y terminaré por perderme en la confusión
De lo que dejaste de mí y lo que te llevaste contigo.

No estés lejos de mí ni un segundo,
Porque en un solo segundo
Podría morir varias veces,
Y varias veces renacer para no verte                                             
Y perecer nuevamente en el sepulcro de mis pensamientos.

Sergio Luis

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